La ciencia de las malas noticias
¿Cómo dar malas noticias?

Al momento de recibir una mala noticia, nuestro corazón se acelera, la boca se seca, sudamos más de lo habitual y aparece una sensación de «nudo en el estómago». ¿Pero, ¿por qué ocurre? ¿Y cómo?
Según el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), estamos nerviosos porque el cerebro activa una «respuesta encaminada a reaccionar ante un cambio». Y lo consigue liberando unas sustancias químicas llamadas hormonas y neurotransmisores que alteran el funcionamiento de ciertas partes del organismo.
Es por ésto mismo que debemos de cuidar la salud de las personas al momento de dar una mala noticia, ya que puede ocasionar hasta un infarto.
Un estudio realizado por dos universidades estadounidenses descubrieron la mejor manera de comunicar cosas negativas.
Interesados en este tema, profesores de lingüística de la Universidad Brigham Young, en Utah, y de la Universidad del Sur de Alabama, en Estados Unidos, llevaron a cabo una investigación para dar exactamente con el mejor método para transmitir malas nuevas.
luego de una encuesta realizada entre cientos de sus alumnos concluyeron en éstos puntos:
Simplemente evitar endulzar las palabras exageradamente, ésto permitirá que el mensaje quede más claro. Pero también, cuidar la manera y elegir las palabras para darla.
iniciar la conversación con el clásico “tenemos que hablar”
Ésta frase permite al receptor prepararse para recibir una mala noticia unos segundos antes de que se les diga.
Evitar a toda costa andarse con rodeos o decir verdades a medias
Siempre hay que dejar en claro lo que queremos decir, no sirve de nada dejar verdades a medias por que nuestros sentimientos influyen en tal, simplemente ser precisos con lo que vamos a decir.
Cuatro pasos dar una mala noticia: "las 4 C”.
Michelle Gielan, ex presentadora de noticias del canal CBS y maestra de psicología positiva aplicada, en su libro Broadcasting Happiness nos comenta éstos 4 pasos.
debemos intentar estar “en buena” con nuestras redes de contacto y, con los desconocidos, procurar entrar en buen pie a cualquier interacción.
2. Contexto
Llegado el momento de dar la mala noticia, es importante que la persona entienda por qué está ocurriendo lo que está ocurriendo y qué se puede hacer al respecto.
3. Compasión
Si el contexto apelaba a la parte racional del mensaje, la compasión apela a la parte emocional. Se trata del modo en que entregamos la noticia. una actitud compasiva envía también un mensaje a todo el resto de las personas del círculo social del emisor, respecto a qué pueden esperar cuando les toque ser los receptores de una mala noticia a ellos, y eso puede influir en su motivación, lealtad, ánimo, productividad y mucho más.
4. Compromiso
uno hará todo lo posible por remediar la situación o ayudar a la persona a quien hemos dado la noticia, a seguir adelante. Es, en el fondo, ayudarle a levantar la cabeza y mirar hacia el futuro con una perspectiva optimista.
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